viernes, 29 de enero de 2016

Juan Gelman







Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín. 

Quise o no quise. Pero a veces

me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz. 

¡Digo que el hombre debe serlo! 


(Aquí yace un pájaro.

Una flor.
Un violín.) 







No hay comentarios:

Publicar un comentario