sábado, 16 de enero de 2016

Jesualdo Jiménez De Cisneros Quesada







Imagina
la tierra crujir bajo tus pies,
un temblor que balancea,
y después, 
y después, sólo el silencio
roto por los quejidos y el llanto.

Imagina
la ciudad desaparecer
tal y como la conoces,
sólo escombro y ruina,
sólo polvo y arena.

Imagina
que en sólo unos segundos,
eternos,
tu vida no será la misma,
y tu casa, sólo un puñado de piedras.

Imagina
acudir al funeral de padre,
de tu madre,
de tus hermanos.

Imagina
que no es a otro a quién le sucede,
que la desgracia llega para abrazarte bien fuerte, 
que eres tú quien ha corrido esa "suerte".

Imagina 
tus brazos abiertos,
tu corazón despierto,
tu sed en el desierto.

Imagina,
imagina.







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