miércoles, 30 de diciembre de 2015

Pedro Javier Martín Pedrós









No es necesario ser artesano
de la palabra
para deciros que os quiero.

Me acompañan notas musicales
que me hacen saborear el
paisaje en reposo.
Olas, rebosantes de fresca espuma,
han recorrido de norte a sur
los atardeceres que 
hemos compartido juntos.
Si supiera pintar,
pintaría primavera, bondad
en los corazones de los hombres.
Si supiera llorar,
llenaría embalses para las
épocas de sequía.
Me siento vagabundo del 
espacio.

De Huellas de agua






sábado, 26 de diciembre de 2015

Ana García Briones







Amanece,
abre la ventana
y adorna la rutina
con gemidos
de aire puro.

Apóyate sobre la baranda
de un amanecer limpio,
disfruta de la lluvia de palabras
con encajes y eróticos sonidos.

Vístete con piel de adolescente,
sobre paredes deja tus grafitis
sin censura,
cubriendo tu cuerpo con chubascos
de caricias.

Amanece,
y allí donde habiten tus sueños
vierte sonrisas, besos
entre laberintos
de humanismo desbordante.








miércoles, 9 de diciembre de 2015

Gioconda Belli


UNO NO ESCOGE

Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los oídos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor que cumplir,
una historia que nacer
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.


.
‘Sobre la grama’ (1974)

Ana García Briones






En un mar de olivos
contemplo los héroes ignorados
de cualquier puesta de sol.
 Una alfombra verde inmensa
se extiende en mis adentros
y brota del corazón
el agua dulce del Rumblar.
 Abrazada a la piedra
percibo olores descontaminados
a geranios y jazmín.
 Siento que Burgalimar
anega mis adentros
y una música de olas
retumba en el horizonte,
mientras observo
el vuelo de una golondrina.


 Partos de luz.




viernes, 4 de diciembre de 2015

LUIS CERNUDA







Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,dejando sólo la verdad de su amor,la verdad de sí mismo,que no se llama gloria, fortuna o ambición,sino amor o deseo,yo sería aquel que imaginaba;aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos proclama ante los hombres la verdad ignorada,la verdad de su amor verdadero.Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.
Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.