miércoles, 28 de junio de 2017

Hindi Zahra - Beautiful Tango (Unplugged)

Jose Antonio Fernandez Garcia

  



Tengo sueño y no he podido dormir.
¿Vivir preguntáis? No, no he vivido.
La noche me sorprendió y fui con ella.
No era clara, no; tampoco había estrellas.
Acaso había un hombre: parpadeó la luna
una pincelada de luz pelada,
y allí estaba: entero de ropa: solo,
tendido y sin nadie dentro.
En sus venas abiertas, picoteaban
los cuervos; en sus ojos, una lágrima
como billete de barco que va
a la deriva, sin timón ni viento
alguno. Tampoco era marinero.

Era de noche y no había dormido.
Quizá el sueño quien hizo de aquel hombre
una espantosa pesadilla de humo;
quizá fue la noche o quizá él mismo.
Lo cierto es que yacía áspero y seco,
a la lumbre de un cubo de basura,
bajo la luna de hueso y sin brillo:
y fue la sangre, no sé si de carne
o de hilo, quién me heló el alma.

¡Perdonadme
ahora!, pero no he dormido. No.
La noche ha sido larga y tengo sueño:
hasta la luz del alba me parece
una pesadilla -tras una noche
como ésta-...No, no he dormido, y tengo sueño.






Felicidad González



Yo quejándome de frio en los pies,
tú, hasta el alma tienes congelada.

Con tu mirada nos suplicas,
con nuestro egoísmo te ignoramos.

Y es que hace tanto frío en este mundo,
que es insuficiente el calor humano,
... para abrigar un corazón. 



 


martes, 27 de junio de 2017

Yolanda Saenz de Tejada






Mi hija
dobla su voz
hacia delante,
mordiendo
(con sus dulces
palabras)
la luz que habita
en los ojos de
Daniel.

Ella tiene
once años.
Él, cuatro;
pero se quedó
en dos
(la vida le dejó
un rincón en
blanco en su
memoria;
en su pequeño
cerebro recién
estrenado).

A él le
gustan las muñecas
y a mi
hija,
la vida.

Los dos comparten
la tarde de
invierno y
las lágrimas
que saltan
por mis pecas
al verlos jugar
—como si fueran
cachorros de
la misma
hembra —.

Daniel no tiene
padres y
se abriga del
frío del mundo
en el centro de acogida
de mi ciudad.
Esta tarde
(que suerte tenemos)
juega
a ser feliz
con nosotros.

No creo que mi hija
tenga mejor
escuela de
vida.












.
.
.


Eduardo Galeano " Los Nadies "






Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Del libro " Los Abrazos "




lunes, 26 de junio de 2017

José Saramago







El beso


Hoy, no sé por qué, el viento ha tenido un
hermoso gesto de renuncia, y los árboles han
aceptado su quietud.
Sin embargo (y es bueno que así sea) una guitarra
organiza obstinadamente el espacio de la soledad.
Acabamos sabiendo que las flores se alimentan en
la fértil humedad.
Ésa es la verdad de la saliva.

 


 

Ana García Briones






 Las puestas
de soles

las caricias
y las risas incontroladas
son oasis
reservados
a los afortunados
del universo.



 De: Partos de luz