martes, 14 de noviembre de 2017

Gloria Fuertes









NO PERDAMOS EL TIEMPO


Si el mar es infinito y tiene redes,

si su música sale de la ola,

si el alba es roja y el ocaso verde,

si la selva es lujuria y la luna caricia,

si la rosa se abre y perfuma la casa,

si la niña se ríe y perfuma la vida,

si el amor va y me besa y me deja temblando

¿Qué importancia tiene todo eso,

mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,

un niño sin zapatos o un contable tosiendo,

un banquete de cáscaras,

un concierto de perros,

una ópera de sarna?

Debemos inquietarnos por curar las simientes,

por vendar corazones y escribir el poema

que a todos nos contagie.

Y crear esa frase que abrace todo el mundo;

los poetas debiéramos arrancar las espadas,

inventar más colores y escribir padrenuestros.

Ir dejando las risas en la boca del túnel

y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;

no cantar a la luna, no cantar a la novia,

no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.

Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,

gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo

debajo de las latas con lo puesto y aullando

y madres que a sus hijos no peinan a diario,

y padres que madrugan y no van al teatro.

Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;

cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.

Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.

Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;

ser buzo una semana, visitar los asilos,

las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,

danzar en las leproserías.


Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,

que al corazón le llega poca sangre.



de Antología y poemas del suburbio, 1954




Ada Menéndez (Gijón, Asturias, España, 1972)






LAS MANERAS
 

Me han querido de muchas formas:

A golpes
porque te quiero tanto que lo hago por tu bien,
en silencio
porque te quiero tanto que no es necesario decírtelo,
a escondidas
porque te quiero tanto que nadie puede saberlo.

Pero yo
sólo quiero que me quieran de una forma:

Sin pasar miedo ni un solo minuto
recordándomelo todos los días
gritando a los cinco océanos la verdad,

porque quererme tanto
de otras maneras
es una puta mentira.


   












Mariano Crespo Martínez







BOLERO

Cuánto me gustaría
dedicarte un bolero por la radio
como cuando había tranvías,
peticiones del oyente,
gabardinas y sombreros.
Una canción pastosa
para derramarse bailando
con un mensaje cifrado
por un botánico
y un lector de Cortázar,
por un confesor de fulanas
y un cobrador de morosos.
Para contarte, amor,
esa deuda impagable que te debo,
el olor a pensión de mis deseos,
el laberinto de tus pétalos
y esa magia de la inquietud
de las palabras llanas
que habitan en el umbral de tu sexo.
En un desgarrado watsapp,
no estoy preparado,
No me manejo.
Vengo de la generación
en que se arrancaba una orquesta
cuando iniciabas un beso.






jueves, 9 de noviembre de 2017

Juan Ramón Jiménez.,








YO NO SOY YO 


Soy este
que va a mi lado sin yo verlo; 
que, a veces, voy a ver, 
y que, a veces, olvido. 
El que calla, sereno, cuando hablo, 
el que perdona, dulce, cuando odio, 
el que pasea por donde no estoy, 
el que quedará en pié cuando yo muera. 










martes, 7 de noviembre de 2017

Federico García Lorca








ALBA

Mi corazón oprimido
siente junto a la alborada
el dolor de sus amores
y el sueño de las distancias.
La luz de la aurora lleva
semillero de nostalgias
y la tristeza sin ojos
de la médula del alma.
La gran tumba de la noche
su negro velo levanta
para ocultar con el día
la inmensa cumbre estrellada.
¡Qué haré yo sobre estos campos
cogiendo nidos y ramas,
rodeado de la aurora
y llena de noche el alma!
¡Qué haré si tienes tus ojos
muertos a las luces claras
y no ha de sentir mi carne
el calor de tus miradas!
¿Por qué te perdí por siempre
en aquella tarde clara?
Hoy mi pecho está reseco
como una estrella apagada.



















 

©Zaida Giles de Quirós





MI LIBERTAD



No supe de mi libertad
hasta que la perdí,
hasta que di con tus huesos toscos
en tierra
que firme no fue...
Todo se tambaleó en mis costumbres:
mi vaso deseó ser tus labios
mi cama, tu abanico,
mi historia, tu "Padrenuestro"...
Crecí creyendo
que mis alas elevarían la densidad
de tus pensamientos
-álgidos destellos
que venían de vuelta
en la geografía de mis versos-...
Y crecí a fuerza de soltarte,
de conocer tus comas,
tu ideosincrasia que asfixiaba
con vanidades elegantes...
Y crecí sabiéndote;
como respirarte sin miedo...

Así comencé de nuevo
a surcar los vientos
a los que pertenezco.
Supe de mi libertad
cuando poco a poco
dejé de creerte incienso.

Imagen Óscar París.