domingo, 20 de agosto de 2017

Ana García Briones










A bordo de un verso,
en ese territorio subterráneo
por donde circulan las heridas,
canalizo  recuerdos.
Aquellos que no se cierran,
que tal vez  acompañan
nuestro viaje
mientras respiramos,
sentimos,
amamos.
















©William Güill Martin




Cuando en la oscuridad, 
el mar lo inunda todo, 
la proximidad al fin es inminente. 
Me falta el aire, las fuerzas…
y las ganas de resistir.
Entonces llegas, y tu mano,
es la única madera 
que me salva del abismo.








Fernando Sarría






Nunca fui niño,
si acaso unos minutos,
cuando en una habitación llena de juguetes
lloraba enfrente de un fuerte con un montón de indios y vaqueros,
y un fraile, intentando consolarme por no estar ya mi madre,
me hablaba de un Dios misericordioso.








viernes, 18 de agosto de 2017

Ana García Briones






"El más terrible de los sentimientos es tener la esperanza perdida".
A Federico García Lorca víctima fatal de la Guerra civil española.

Aún se escucha 
un murmullo de dolor ,
el grito ahogado 
que encierran los muros.
Aún se siente 
el escalofrío del odio
la sombra de la libertad
acechada por la intolerancia.
Aún vuelan 
más allá de la muerte
tus versos con anchos sueños
mientras tus huesos yacen
en la tierra del sur.
Aún sobre las piedras
nacen flores y versos 
en tu nombre,
son un canto libre
que viene volando
y ahuyenta el frío de la injusticia.

Ana García Briones









Juan Risueño Lorente






NUESTRAS ENTRAÑAS


El tiempo camina.
Subebaja
e imita la infancia de una calle
en blanco y negro. Y hace de ella
un flash de identidad, un instante
perdido que exhibe su nombre
con alma dentro. Como un río de orillas
blancas con cuerpos de piedra 

que miran lejos: la espalda de luto,
la constante conversación con el guardia civil,
la niña distraída, el perro
que duerme para siempre, el burro,
chuleando al empedrado, 
y la iglesia,
al fondo,
firme, indemne, 
-ella sí-
hacia lo eterno.

sábado, 12 de agosto de 2017

Miguel Angel Pérez Cordero







Tú no sonríes... 
abres balcones al mar de par en par. 
Tú no miras... 
acortas las distancias, 
en un segundo teletransportas 
al reino de las sensaciones acogedoras. 
Tú no hueles... 
haces vivir entre flores 
de siestas al sol. 
Tú no hablas... 
envuelves los oídos con dos, res, mis, 
fas, soles, las y sies 
todas de colores alegría. 
Tú no tocas... 
creas nidos cálidos 
con tus dedos de caricias de pluma. 
Tú no oyes... 
te inventas ser
nuestro reflejo en agua mansa, 
para así sentirnos igual de escuchados 
que por nosotros mismos. 
Tú no tienes sabor... 
eres todas las frutas juntas
tímidas, inocentes y jugosas 
que quieren derramarse 
en boca de gourmet. 
Tú no te mueves... 
mimas el aire que tocas con tu cuerpo 
de estatua helena en movimiento. 
Tú no ves pasar el tiempo... 
descerrajas las puertas del mañana 
para que sea hoy.
Tú no... 
¡Tú siempre sí!