martes, 23 de octubre de 2018

Rosario Cobo Mérida (Palma del Rio-Córdoba)










ERES DULZURA
 
Eres dulzura que mata, me envenena
el cuerpo de caramelo, algodón y miel.
Y enreda amapolas sobre mi pelo
a través de tus dedos de tierra mojada.
Eres dulzura que me alivia las tristezas
temporales, el olor del mar a media tarde,
la quietud del mar y sus atardeceres.
Eres refugio en las horas más amargas.
Porque al verte la dulzura destapada
entre mis manos, como un pajarillo blanco,
despliegas tus alas, y yo, solo pretendo,
copiarte el arte, de volar sin coacción.
Y de ese modo, tu vuelo me hará libre,
moverá montañas y arropará los días
más fríos de este invierno, abrirá ventanas
a la esperanza y aliviará mis dudas al alba.
Tan pequeña y frágil, tan frágil y pequeña
será tu dulzura la que salve el mundo,
y como un diente de león, esparcirá su ternura
sobre las almas perdidas que no saben de amor.
Tu dulzura es la risa que alumbra la paz de los dormidos.



@Carmen Castejón Cabeceira





APRENDIENDO A NO MORIR
 

Estamos aprendiendo a no morir
antes de tiempo.
Hemos dejado de cortar las flores,
al fin nos conformamos con ver su desarrollo.
Pero no solo eso,
mantenemos la calma en otros escenarios.
Podemos controlar
los ataques de pánico, dejando atrás la angustia,
nombrarla nos provoca un gran rechazo
y desistimos.
Es de lo más humano perder los nervios siempre,
pero ahora las cosas han cambiado.
Nos gusta echar raíces
y no tenerle miedo a las alturas.
Estamos aprendiendo a no morir
antes de tiempo.
Primero cataremos el vino de la vida
y sus elevaciones,
a pesar de lo efímero
que sea nuestro tránsito
salvémonos extendiendo los brazos
con el ombligo arriba,
hasta que el sol se cierre a nuestros ojos.










lunes, 22 de octubre de 2018

Güil Martin








Y no caben ya los versos


Este mundo vacío,

huérfano de sueños

y valores íntegros

trae una brisa triste.

Un viento seco y molesto

agrieta mi piel, llenándola

de minúsculas bocas

que gritan tu ausencia

y reclaman humedades

y abrazos de antaño.

En la soledad de la orilla

imploro a un cielo sordo y ciego

tu dulce presencia..

Deseo de nuevo

tu mirada, tu sonrisa,

tus caricias sinceras,

apasionadas.

Tus muslos que

son el sarcófago perfecto

para la muerte que ansío.

Mi muerte,

que es nuestra muerte,

esa pequeña muerte

que nos sobreviene tras el coro

de besos, caricias y jadeos



De : Notas descolgadas













jueves, 18 de octubre de 2018

Almudena Guzmán









Si todo esto cambiase...
 


Si todo esto cambiase,
si me dijera usted, de pronto, que me ama,
yo ni me detendría para hacer la maleta.

Huiría luchando contra el miedo a la costumbre
de su cuerpo.



              De Usted, Hiperión, 1986





miércoles, 17 de octubre de 2018

Pedro Javier Martín Pedrós









DEL POEMARIO : Violines sin música ( Corona del sur )



Lamiae El Amrani- Marruecos






PARAÍSO DE ESPECIAS



Tu brisa en mi cama
arrastra mis sentidos,
me agarra, me desnuda,
me eleva, me embruja,
me envuelve en una caricia,
me funde en primavera,
me viste de jinete,
para cazar tu alma perdida,
me hiere, me enamora,
me miente y me devora,
me desmayo entre sus redes
como la luna en el alba.



Del poemario "Tormenta de especias"



domingo, 14 de octubre de 2018

Vanesa Pérez-Sauquillo (Madrid, España, 1978)









Deseos y prejuicios

Tú, que no me deseas,
déjame que te explique:
hay deseos y deseos.

Hay deseos que suceden,
como una brisa que hace levantar la cara
o el roce inesperado de tu mano,
y otros deseos que somos.

Deseos que se te meten por los ojos
y no paran hasta haberte agarrado el corazón.
Deseos que alargan los dientes;
deseos que acortan la vida;
que te queman los dedos
en el deseo de arder, arder y sin medida,
a la medida de tus propios deseos.

Los hay que tienen alas para escapar del mundo,
y todo lo que deje mucho que desear.
Hay deseos que perder, sí,
de esos sé bien que hay.
Algunos son recuerdos.
Algunos son eternos
mientras dura la noche.
Otros en cambio, que parecen caprichos,
hacen que te consumas lentamente
hasta que lentamente los desnudas
y te encuentras contigo en el espejo.

Y entre tantos deseos,
déjame que te explique:
hay deseos y perjuicios.

Tú, que no me deseas,
que no mueves montañas,
que no bebes los vientos,
que no sabes que se puede volar
y estar arrodillado al mismo tiempo,
tú,
tú no entiendes de eso. 
 
 
 
 


Deseos de nunca acabar (Lumen Ilustrados, 2017).